Lo primero en lo que pensé fue en el peluche que me acompañó durante mi infancia, Pupi. No lo encontré entre mis cosas, seguí buscando y no estaba. Pensé en elegir otro objeto amado u odiado, pero no sentía odio o desprecio por ningún objeto y sentí que se me haría más fácil elegir algo amado. Un objeto que amo para mí es uno con el cual tengo historia y es irreemplazable, como mi perrito de juguete. Por estas razones seguí buscándolo, ya que no podía pensar en otro objeto, pero finalmente no lo encontré. Lo que sí encontré fue otro perrito llamado Pupi también, al cual detesto. Lleva el mismo nombre que mi perrito (puesto por mi hermana), pero no es mío, se parece pero el mío no está y este siempre termina apareciendo en cualquier parte de la casa. Ahí me di cuenta de que sí odiaba a un objeto. Este es mi objeto odiado.

Comentarios
Publicar un comentario